“Juha” de Aki Kaurismäki

El silencio que habla…

Confieso que fui de las que vio “The Artist” de Michel Hazanavicius, y “Blancanieves” de  Pablo Berger, como novedades. Las disfruté muchísimo y me llevaron de la mano al  deleite que el buen cine produce con las palabras precisas escritas sólo como claves narrativas. El silencio y sus múltiples posibilidades derrochan magia, devuelve a la imagen su voz. Pero resulta, que este moderno cine mudo, con nostalgia del ayer, no estaba sólo ni era nada nuevo, pues esta modalidad ya tenía compañia nórdica, para ser más exactos, finlandesa de la mano de  Aki Kaurismäki con su película  “Juha” (1999)  y de otras producciones que aunque no he visto, hasta ahora se que las hay, quizás por una curiosidad tardía que el descubrimiento de esta película de Kaurismäki produjo en mi. Bueno,  cada día uno aprende algo nuevo!

Juha se basa en la novela del finlandés Juhani Aho (1911) . Kaurismäki la ambienta en la década de los ´70. Es la historia del viejo Juha y su joven mujer Marja, los cuales llevan una tranquila vida en el campo, que se ve alterada con la llegada de Shemeikka, hombre de ciudad que se encapricha con Marja, mientras el buen Juha le ayuda a reparar su auto deportivo. A partir de allí veremos cómo le va a Marja con su sueño de príncipe azul cuando deja a Juha y se escapa con Shemeikka…

Comparto algunos extractos de un interesante artículo sobre lo que llaman el “cine mudo postoderno” y la imposibilidad de la renuncia a la voz, que nos informa más al respecto …( http://www.acuartaparede.com/cinema-silente-postmoderno/?lang=es )

“En unas reinaba la melancolía en blanco y negro en un intento de aprehender el origen subjetivo de su respectivo cine y, en las otras, imágenes de la impotencia postmoderna para olvidar la voz, mientras una fotografía endeble en blanco y negro se diluía en la retina. Porque el análisis de estos filmes que hacen una reinterpretación postmoderna del cine mudo nos dicen muchas cosas sobre la concepción del cine hoy, nos hablan de la voz.”

“A pesar de la escogida carencia de sonido sincrónico como punto de partida, estas películas hacen del sonido su elemento central. Podría decirse entonces que este cine mudo postmoderno revela una fascinación por la imagen de antes junto con una incapacidad de entenderla sin sonido sincrónico. Y es ahí en donde radica la ausencia de potencia visual que percibimos en sus imágenes y en su montaje: estas películas no saben funcionar sin pensar en la voz.”

“Guy Maddin y Aki Kaurismäki emplean el silencio y la estética muda como identidad fílmica, como autobiografía emocional cinematográfica. La melancólica desolación de las películas de Kaurismäki, en el que con apenas unas palabras toda la complejidad e intensidad de una relación vibra en la pantalla, alcanza su paroxismo en Juha. Unos personajes reconcentrandas que, destilando su intensidad al máximo, entran sólo en comunión con el cine mudo. Juha no es una recreación o imitación del lenguaje de los 20, es Kaurismäki que prosigue su búsqueda de la expresión en el silencio.”

Queda una vez más manifiesto, que hasta la forma en que hemos asumido el cine mudo, habla por si sola de las inquietudes que como sociedad y plano colectivo vamos generando como inconsciente. La palabra como reivindicación o como limitante expresiva.

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