Lolita

Stanley Kubrick
1962

Un inicio magistral.

Muchos hemos escuchado de ese apelativo de “Lolita” como esa niña seductora, atractiva para los hombres, precisamente por ser eso,  una niña con ínfulas de mujercita, esa fantasía de una mujer-niña. Es un arquetipo tan complejo, que coquetea entre lo morboso y lo atractivo, cosa que no debe extrañarnos en una sociedad pletórica de hipocresía y anacronismos.

Hay dos películas basadas en la novela:  “Lolita” (1997) de Adrian Lyne, a partir de esta interpretación cinematográfica conocí la triste-patética historia de Humbert Humbert y Dolores Haze; y la versión “Lolita”(1962) de Stanley Kubrick, cuyo guionista fue el mismísimo Vladimir Nabokov, autor de la homónima novela, aunque al final Kubrick hizo lo que le dió la gana  con el guion. Mientras, en mi lectura del momento precisamente comencé a leer la novela que dio concepto a la parafilia. Eso sin contar, películas donde permea el arquetipo de Lolita;  no podían dejar de venir a mi mente referencia a películas como “El perfecto asesino” de Luc Besson, “Taxi Driver” de Martin Scorsese, “La flaqueza del bolchevique” de  Manuel Martín Cuenca, “Entrevista con el vampiro” de Neil Jordan, “Belleza Americana” de Sam Mendes, etc. Ja, claro, y las muchas versiones del cine de adulto que sin duda han recreado este arquetipo.

Ya continuaré esto cuando termine de leer el libro.  Y finalmente terminé de leer “Lolita”, luego de aproximadamente  2 meses en los que a ratos avanzaba bastante para luego dejarla allí…descansando (y descansar) por un tiempo de los desvaríos de Humbert Humbert. No es un libro fácil, que no olvidemos que se trata de un pedófilo y el enfermo es él…así que después de un rato es demasiado. No obstante,  Nabokov es un monstruo de las letras, no encuentro mejor forma de describirlo y no te deja ir. Creó un mapa de la mente de un tipo de pedófilo, y nos legó el psicoanálisis de una mente enferma. Elegante pero contundente, inteligente, sagaz y balanceado; con Nabokov es como si en realidad Humbert Humbert existiera y estuviésemos leyendo sus memorias para que perdurara su Lolita a través de las generaciones, tal como termina diciendo en su obra. Lo que si está claro es que la “Lolita” novelada, no es la misma “Lolita” del cine. La auténtica “Lolita” de Nabokov es una niña malcriada aprendiendo a ser y aprendiendo a descubrirse a través de los juegos sexuales, de caprichos, de una identidad mal conducida, es la mascota de un amor mal entendido por un hombre que se quedó viviendo en sus traumas infantiles, de una mente débil y enferma ante el amor perdido, porque Humbert Humbert es hombre y también un trozo de ese niño  estancado en el tiempo con aquella Anabelle que se fue. La “Lolita” novela es una novela psicológica y nos permite saber quien es quien y por qué, es de hecho, la novela de Humbert Humbert y Lolita es el tránsito inevitable de los mil callejones sin salida de una etapa no superada. Pero la “Lolita” del cine y creo que la que predomina en el imaginario colectivo no es esa, es justamente la que describí al iniciar esta entrada: niña seductora y coqueta, provocación y desatino. Ah, por cierto, así como en el cine el arquetipo de “Lolita” permea en otras producciones; también ha ocurrido en la literatura, y se me viene a la mente “La velocidad del amor” de Antonio Skármeta. En fin, se trata de creaciones que son parte ya del imaginario colectivo.

Con respecto a las películas, aclaro eso, son interpretaciones cinematográficas, y el cine como arte siempre estará a disposición de lo que el director nos quiera contar, sumado a la serie de factores concomitantes a su producción. Así, por ejemplo, la “Lolita” de Kubrick tuvo que comedirse a una sociedad muy conservadora, donde para no resultar tan chocante decidieron que la Lolita de la película tendría 14 años, en vez de los 12 añitos que le otorgaba Nabokov en su novela. Siento  por ello que la versión de Lyne (1997) es más fiel a la historia original y por ello permite analizar mejor al personaje, al  tratar los aspectos eróticos que Kubrick omitió.  El tiempo lo ha permitido, y aún así eso no impidió que esta versión generara polémica. Sin embargo, las imagenes de Kubrick son las que permanecen, simplemente porque es superior aún con sus limitantes. Es por ello que quise iniciar esta entrada con la escena inicial de la Lolita de Kubrick. Es simplemente bella, te cautiva y también te dice todo. Es de hecho, lo más erótico de esta versión, es la sumisión a los deseos de Humbert y Lolita, y  sobre todo, una apuesta al ingenio de Kubrick para atrapar y permitir dar a luz a una Lolita que se enfrentaría a la censura, por el sólo hecho de evocar. Por eso, resulta al final, más arriesgada.

No cabe duda que no hay nada más complejo, seductor e interesante que la psicología humana, y eso llevado por la pluma de Nabokov en su Lolita, es sublime.

“Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta. Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.”

 

Comparto una entrevista de Jeremy Irons (Humbert Humbert en Lolita-1997), un excelente actor, y como tal, dice cosas que vale la pena escuchar.

 

 

 

*Aquí pude ver en línea Lolita (1962): https://swarm.tv/t/vCo

La versión de Lolita (1997) está disponible en youtube.

 

 

 

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