“De tal Padre, tal hijo” de Hirokazu Kore-Eda

2013: Festival de Cannes: Premio del Jurado
2013:  Festival de San Sebastián: Premio del Público

Una película japonesa entre un menú de un planeta de simios, mutantes y alguna otra creación grandilocuente para entretener a las masas resulta, al menos en las salas de cine comerciales de mi país, un atractivo, quizá más extravagante. Mas la posibilidad de que su presencia en nuestras salas trascienda la semana (por el asunto de taquilla) sí sería una situación bastante exótica. Dicho esto, procedo satisfecha al saber que las imágenes si viajan en la distancia y atraparlas constituye una fortuna de estrella fugaz.

Dice el refrán que “Padre no es el que engendra, sino el que cría”. Y qué ocurre si el motivo por el cual ambas cosas no coincidieron (el engendrar y el criar) no deriva de la decisión del padre, sino de un error o voluntad ajena? ¿Es la sangre más importante que el tiempo?

Ryoata, un arquitecto obsesionado por el éxito profesional, vive felizmente con su esposa y su hijo de seis años; pero su mundo se viene abajo cuando los responsables del hospital donde nació su hijo le comunican que, debido a una confusión, el niño fue cambiado por otro. (FILMAFFINITY)

Nunca había visto una película de este Director japonés, así que no buscaré (ni puedo) compararle con otros trabajos como se que sí estarán en facultad de hacerlo quien puede y se sabe erudito en la materia. Lo que sí se es que al terminar de ver “De tal padre, tal hijo“, no pude más que reconocerme ante un poema hermoso, donde cada verso está bien colocado y  las decisiones tomadas en esta puesta en escena de un dilema del querer han sido pensadas con maestría (porque sí, se nota una película medida y no de intuición). Los precisos silencios, la música oportuna, el retrato cultural, los detalles y el ágil manejo de las contradicciones. Un manifiesto de la incredulidad ante lo que no podemos planificar nos colocan en 120 minutos de permanente desprendimiento de nuestros prejuicios y deconstrucción de lo que en el fondo, en nuestro cotidiano pensar, creamos como mundo  de lo  ideal para un niño (ya sea en su amanecer inmediato o futuro), un cuestionamiento a nuestro catálogo de prioridades…y también fragilidades.

talpadretalhijo

Da la casualidad que justo este año, acá en Panamá, salió ante el show de noticias del patio (porque así se comportan los medios de comunicación acá), un caso de bebés intercambiados. En este país no es un hecho muy común, como en aquél país asiático (parafraseando el nombre del cuento de Yasunari Kawabata) debido a la “pequeña” condicionante llamada Guerra, dato que cuentan en la misma película.

Esta reseña…está incompleta. La terminaré luego.

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